Nuevo régimen cambiario podría disparar el precio del dólar en Venezuela

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Tras 15 años de un férreo control de cambio de divisas, instaurado por el ex presidente Hugo Chávez en 2003, el actual Gobierno de Nicolás Maduro dio un nuevo paso en su dominio sobre el monopolio de los dólares en Venezuela. El precio del dólar en Venezuela podría entrar en una nueva fase de inestabilidad.

Luego del sacudón dado por Maduro al anunciar un posible racionamiento de la gasolina, que implicaría un eventual aumento de su precio a montos de mercado internacional, el vicepresidente del Área Económica, Tareck El Aissami, propuso este jueves a la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente (ANC) adelantar una reforma legal.

Esta reforma permitirá en el país operaciones cambiarias de personas naturales y jurídicas, prohibidas por años bajo el estricto control de la venta y compra de divisas impuesto por Chávez.

Esta medida, que fue aprobada, permitirá a individuos y empresas cambiar monedas en casas de cambio designadas y autorizadas solo por el Gobierno. Se trata de la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios.

El régimen de Maduro emprende esta acción como parte de su supuesto Plan de Recuperación y Prosperidad Económica.

El problema es que esta nueva política cambiaria fue anunciada en medio de un ciclo hiperinflacionario (46.305% según el Parlamento) y en un contexto compuesto por factores de alta volatilidad económica.

Se tienen varios factores de alto riesgo: un control de cambio oficial a 186.700 bolívares por dólar, liquidaciones del 76% de las divisas de la nación a las empresas del Gobierno.

Así como un tipo de cambio para remesas establecido por el Banco Central en Bs. 2.800.000 y un mercado negro de divisas a la tasa de Bs. 3.800.000, producto de la inaccesibilidad de los venezolanos al mercado oficial.

Por estas condiciones es que existe una especie de tormenta perfecta que ampliaría la brecha entre el bolívar y el dólar a medida que el Gobierno trate de trasladar la demanda a sus casas de cambio y no haga nada para detener la acelerada hiperinflación (1.000.000% al cierre de 2018, según el FMI).

A juicio del economista Francisco Ibarra, el país necesita eliminar lo que califica como “represión financiera”.

“Permitir operaciones en ciertas casas de cambio amigas del régimen no soluciona nada. Es solo la siguiente interacción del tipo de cambio de remesas”, explica.

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Los efectos de esta medida sobre el precio del dólar en Venezuela

Esto significa que si el Gobierno fija una nueva tasa de cambio y no la ajusta frecuentemente sobre la marcha de la inflación, la demanda del mercado negro crecerá y esa tasa (Bs. 3.800.000) seguirá aumentando.

Esto se mantiene aunque el Ejecutivo trate de captar a los compradores de dólares para trasladarlos a su mercado, imponiéndoles a quién deben comprárselos y a qué precio.

“Los mercados de cambio duales no funcionan, son inestables, y más todavía en Venezuela donde reina un financiamiento monetario gigantesco del déficit fiscal. La tasa paralela se va a depreciar y habrá una brecha significativa con el precio del dólar oficial solo para el Gobierno”, advirtió el economista José Guerra, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

La explicación del diputado Guerra se traduce en que con cada subasta de divisas que el Gobierno ejecuta a través del BCV, la tasa oficial se deprecia mientras que el ente emisor continúa financiando los gastos del Estado en bolívares con dinero inorgánico y unas reservas internacionales mermadas en 7.000 millones de dólares.

Tal situación ocasionaría que la inflación incida en el tipo de cambio paralelo mientras el régimen cambiario del Gobierno se mantenga anclado a una tasa invariable en las casas de cambio que controla para sus operaciones (entre ellas Zoom e Italcambio).

De esta manera, el Gobierno reconoce la hiperinflación al tratar de permitirles a los venezolanos la adquisición de divisas en sus casas de cambio debido a la exorbitante devaluación de la moneda nacional, el bolívar.

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