Pierre Hantai criticó a los compositores

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Pierre Hantai, uno de los más famosos intérpretes de Bach, asegura que la entrada en el mundo de la música clásica de la mercadotecnia, “con sus inmundos zapatos sucios”, ha abierto un panorama “aterrador” en el que los grandes compositores están al servicio de los músicos.

El artista realizó esta afirmación a los medios de comunicación con motivo de su participación en el XXVI Festival Internacional del Camino de Santiago en Jaca (noreste), con un programa en solitario que incluye obras para clave de Bach y Haendel.

El músico es muy crítico con la imposición al público de criterios comerciales para conseguir vender intérpretes, discos o conciertos “como cepillos de dientes o el último perfume de lujo en Navidad”.

Según su manera de pensar esta situación dominante en el mercado de la llamada “música seria” se sirve de la falta de preparación de una gran parte del público y de los medios de comunicación, y cuenta con el apoyo de radios especializadas que se han convertido en “máquinas de promoción comercial” en lugar de canales para instruir.

Señaló que todos los códigos actuales exigen que los músicos que llegan a hacer una gran carrera deben tener un buen físico y someterse a las indicaciones de “preparadores siniestros” que les indican “cómo comportarse, cómo vestirse, lo que deben decir y lo que tienen que tocar”.

Para poder colocar como un ejemplo su afirmación, Hantaï subrayó que algunas de las pianistas de las que más se habla en la actualidad “rivalizan cada vez más por mostrar un poco más de sus cuerpos”, lo que les hace competir, enfatiza, “en el mismo terreno que las estrellas del porno”.

Situación que ha logrado alcanzar a los grandes conservatorios como el de París, donde, confiesa con vergüenza, se exige a los estudiantes asistir a sesiones donde se les enseña “cómo venderse”.

En torno a este tema, la música, la calidad de las interpretaciones o el respeto a los autores no cuenta, sólo la “apariencia” y en “no parecerse a un músico clásico, esta categoría aburrida que se ocupa de cosas demasiado serias”, ironizó.

El intérprete proveniente de Francia advirtió que los músicos, para poder sobrevivir en este mundo, mezclan los géneros y no sólo “añaden un poco de percusión en Scarlatti” sino que pronto “deberán hacer lo mismo con Chopin”.