Preguntas sobre una nueva práctica de fecundación

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El nacimiento del primer bebé pensado con la ayuda de una nueva habilidad experimental con la cual hereda el ADN de tres “padres” distintos, dos mujeres y un hombre, para impedir que soporte un grave padecimiento, produce esperanzas pero además plantea interrogantes de tipo éticas y científicas.

¿Cuál es la finalidad de esta técnica de fecundación?

Este procedimiento busca excluir, o minimizar todo las viables rarezas de las mitocondrias que causan enfermedades importantes que afectan a los ligamentos, los ojos, el cerebro o el corazón. Transmitidas de forma exclusiva por los grupos femeninos, las mitocondrias son “usinas” de arranque ubicadas en el seno de las células. Las mismas conservan un ADN minúsculo -apenas treinta y siete genes- que el del foco de las células –veintitrés mil genes-.

Para el pequeño Abrahim, nacido de tres “padres” y obtenido en la nación de México, se trataba de impedir el traspaso de una enfermedad inaudita, el síndrome de Leigh, que incita una degeneración neurológica. Su mamá ya había perdido dos hijos, fallecidos por esta enfermedad.

¿Cómo funciona?

Dos metodologías han sido ratificadas en Reino Unido, una a partir del embrión y la otra a partir del óvulo. Pero hasta el momento ninguna de ellas ha admitido una autorización. El equipo neoyorquino del Dr. John Zhang, que consintió el nacimiento de Abrahim, manejó una transmisión de núcleo materno.

De forma esquemática, esto radica en eliminar el foco del óvulo de la futura mamá susceptible de transferir mitocondrias incompletas, para luego incluirlo en el óvulo ‘desnucleado’ saludable de una donante.

De esta forma, el óvulo derivado es portador de material genético de dos mujeres. Seguidamente es fecundado con el semen del padre, y luego instalado en el útero de la mamá, como en una reproducción ‘in vitro’ tradicional.

Al final, el niño habrá heredado el ADN derivado de dos mujeres y un hombre; sin embargo el de la donante es minoritario. Según Sociedad Americana de Reproducción, el equipo del Dr. Zhang consiguió cinco embriones, de los cuales uno sólo era estándar, el que se cristalizó en Abrahim.

“El procedimiento no es perfecto”, señala David Clancy perteneciente a la Universidad de Lancaster, puesto que siempre comunicará un poco del ADN de tipo mitocondrial de la madre, aseveró.




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