Opinión

Prohibir el glifosato no es una buena idea

¿Por qué se insiste con prohibir este herbicida?

Prohibir el glifosato no es una buena idea. En el último año, han resonado ciertas iniciativas para prohibir el glifosato en diferentes municipalidades del país. Sin embargo, si hay algo que falta en el debate con respecto a la utilización del glifosato (principal herbicida utilizado en la economía mundial), son las propuestas de aquellos que insisten en prohibir este producto. Los que se empeñan en promover este tipo de medidas, deberían además, cuantificar y poner en valor la importancia de este herbicida para el sector agrícola y proponer alternativas concretas.

Pero vayamos por partes: ¿Qué es el glifosato? Se trata de un herbicida de amplio espectro utilizado de forma generalizada para el control de las malas hierbas en agricultura. Además, es considerado un método eficaz y eficiente de eliminar la vegetación indeseada. Este herbicida es selectivo para las plantas. Es decir, que funciona inhibiendo una enzima exclusiva de las plantas. Gracias a eso el producto no presenta toxicidad en animales, ni seres humanos. Y por otra parte, su vida media es de 22 días por lo que se degrada rápidamente.

Aquellos que insisten con prohibir el herbicida (y tal como lo expresamos anteriormente), no presentan propuestas concretas, ni alternativas, ni un plan de acción en caso de que sus proyectos triunfen. Es decir, sus esfuerzos solo se limitan a lograr la prohibición injustificada de este producto, mientras que el futuro de las prácticas agrícolas sin esta herramienta permanece en la nebulosa. Como si se tratara simplemente de prohibirlo y listo. Mientras que en verdad, prohibir el glifosato, es la primera de otras medidas que le seguirían y que son aún más complejas de establecer. Si bien en nuestro país no existen este tipo de investigaciones, en Europa, donde el debate ocupó gran parte de la agenda de los países de la Unión Europea, sí se tomaron el tiempo de analizar estas cuestiones.

Por ejemplo, en España, un informe presentado por la consultora PwC, titulado “Impacto socioeconómico de la agricultura de conservación y la no renovación de la autorización del glifosato”, advierte el alto impacto que tendría esta medida para la economía española. No solo eso, también evidencia el terrible impacto ambiental que resultaría de una prohibición del uso del glifosato. Este herbicida promueve la protección del suelo y fomenta el desarrollo de una vida más rica en el mismo. Prohibirlo sería volver a las labranzas, que duplican las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el combustible y la energía consumidor por la maquinaria del arado.

El glifosato combinado con la agricultura de labranza mínima se ha convertido en una herramienta muy útil para promover la protección del suelo, con los restos de la vegetación natural o de cultivos previos dejados en el campo.

Pero existe otra idea sobre este tema: aquellos que se oponen a la utilización del glifosato y proponen su prohibición tienen un solo enfoque y es el tratado cada vez que se discute esta cuestión. En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, calificó al glifosato como “probablemente carcinógeno para el ser humano”. Aunque, claramente, luego se comprobó que la agencia había omitido información clave en su informe, que respaldaba la seguridad del producto. Además, esta calificación va en contra de lo que concluyeron otros tres programas de la OMS/FAO: El Programa Internacional sobre Seguridad Química, el Grupo Central de Evaluación y las Normativas para la Calidad del Agua Potable: “Es improbable que el glifosato presente un riesgo carcinogénico para los humanos por la exposición a través de la dieta”.

http://www.monsantoglobal.com/global/ar/noticias-y-opiniones/pages/20150320.aspx

A día de hoy hay más de 800 estudios e informes de organismos oficiales además de la EFSA  y la OMS/FAO. Todos concluyen que es poco probable que el glifosato sea carcinogénico para los humanos.

Cuando se va a los datos “duros” existe aun mayor relevancia en cuanto a la veracidad de que el glifosato no es peligroso. Ya no se trata de una preferencia de uso o una creencia. La realidad es que más de 800 estudios e informes de organismos oficiales respaldan la seguridad del glifosato: La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda (EPA), la Agencia Canadiense de Reglamentación de Gestión de las Plagas de Canadá (PMRA), la Comisión de Seguridad Alimentaria de Japón (FSC), la Administración de Desarrollo Rural de Corea (RDA) y el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) + la EFSA y la reunión conjunta entre la  OMS y FAO sobre pesticidas, todos concluyen que el glifosato es seguro y que es poco probable que sea carcinogénico para los humanos.

¿Existen métodos alternativos al glifosato?

Se han intentado varios. Tras extensas pruebas de los Ayuntamientos para eliminar el glifosato, los productores han vuelto a usarlo. En España, esto ocurrió claramente en el Ayuntamiento de Sevilla. Lo cierto es que en la actualidad ningún otro herbicida es capaz de sustituirlo, debido a su efectividad, precio y escasa toxicidad.

Sustancias y productos como la cafeína, el vinagre y el paracetamol tienen índices de toxicidad mayores que el glifosato. Sin embargo, nadie insiste en prohibirlos. Los concejales y diferentes sectores ajenos al agro sin tener un buen conocimiento del uso del glifosato continúan insistiendo en prohibir una herramienta de trabajo de los productores agrarios, lo que generaría grandes pérdidas para el sector. Queda claro que la prohibición de estas herramientas, como lo es el glifosato, no es una solución y que para que las prácticas agrícolas en Argentina se vuelvan más sostenibles, el camino es el de la inclusión de nuevas tecnologías.

Ni las sentencias judiciales ni las especulaciones que grupos ajenos a la actividad agrícola nunca pueden sustituir a la evidencia científica. Esto, junto a la opinión y progreso para los ruralistas y trabajadores del campo es lo que siempre debe estar al frente.

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Victor Rodríguez Herrero

Licenciado en Comunicación Social. Redactor y editor de SegundoEnfoque.

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