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Puigdemont lleva una acomodada vida de incógnito en Berlín

El expresidente Carles Puigdemont aprovecha en Berlín cada minuto que la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein le da en libertad condicional. «No tengo agenda. Lo que ahora necesito es devolver un poco de normalidad a mi vida».

Así lo aseguró Puigdemont en su primera y única rueda de prensa celebrada desde su salida de prisión.

Puigdemont buscó un lugar cómodo para una estancia sine dieen Berlín; ciudad que visitó hace 30 años. Siempre en compañía del empresario catalán Josep Maria Matamala, el independentista se aloja en el distrito de Charlottenburg, uno de los barrios más burgueses de la capital, concretamente en la Lietzenburgerstrasse número 89a.

Esa es la dirección del aparthotel Adagio, un establecimiento tres estrellas que cuesta entre 78 y 100 euros la noche.

El establecimiento está situado en un lugar discreto, pero con acceso a todos los servicios básicos. Entre estos servicios se cuentan dos supermercados de cadenas muy conocidas, donde Matamala se aprovisiona de viandas.

En ese aparthotel  recibió varias visitas y desde allí mueve los hilos de la marioneta en la que convirtió a Cataluña. Puigddemont y Matamala conforman una relación difícilmente comprensible.

Puidgdemont goza del privilegio de tener escolta

Por otro lado, este fin de semana recibieron la visita de sus respectivas esposas. En el caso de Puidgdemont, también de sus hijas.

Puidgdemont goza del privilegio de tener escolta y busca pasar desapercibido para no enojar a las autoridades alemanas.

Las dos familias, acompañadas por tres hombres que velan por su seguridad, se despidieron a las 15.00 horas. En este encuentro disfrutaron de un día de primavera, incluyó  paseo y  almuerzo en un restaurante cercano al Adagio.

Mas tarde, las mujeres y  las niñas se dirigieron en taxi al aeropuerto.  Mientras Puigdemont y Matamala se fueron a la casa de la Democracia y los Derechos Humanos. Allí tuvieron un encuentro con miembros de la comunidad catalana de Berlín.

El acceso a esta charla, por «razones de seguridad», sólo se permitió a las personas que estaban previamente incluidas en una lista.

Al encuentro asistieron aproximadamente unas 100 personas, entre ellas Joan Maria Piqué, jefe de prensa de Puigdemont.

El expresident habló en catalán. La otra representante en Berlín de la «República»,María Kapretz, hizo de anfitriona y traductora.

Al finalizar la actividad Puigdemont y su comitiva se dirigieron a un estudio de televisión donde grabó una entrevista.

Vea también : Una fundación política alemana criticó la liberación de Puigdemont

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Andreina Ochoa

Venezolana. Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad Central de Venezuela UCV. Locutora/ Bilingue.

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