lunes, octubre 25, 2021
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Quiebre político del kirchnerismo

Mauricio Macri lleva 55 días como presidente de la República Argentina. Casi tres meses en los que la alianza Frente para la Victoria no deja de cuestionarse cómo ejercer el rol de oposición.

Las facciones dentro del exoficialismo en el Congreso no son algo que se pueda «esconder bajo la alfombra”. Por un lado, se encuentran los “delfines”: responden a los gobernadores e intendentes, quienes se encuentran en la lógica necesidad de las inversiones estatales para sostener sus gestiones. Mientras que, en la vereda opuesta, se encuentran los legisladores ultrakirchneristas, quienes todavía reivindican el liderazgo de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner.

El diputado laborista y jefe de la bancada FPV en la Cámara de Diputados Nacionales, Héctor Recalde, admitió que, si bien hay diferencias internas, no hay riesgo de ruptura. No obstante, disintió con en la idea central de la facción ultra K: “Resistir con aguante”.«Yo no soy de la Cámpora, no voy a votar todo en contra al oficialismo. Lo importante es plantear cuando vemos excesos de este Gobierno y decisiones que atentan contra la Constitución», afirmó en una declaración un tanto fallida porque, pese a tener la intención de aplicar paños fríos a los rumores, desnudó la crisis presente.

“La decisión de armar un bloque justicialista y del movimiento obrero está tomada y se va a dar esta semana”, afirmó el diputado nacional Oscar Romero, quien asoma para presidir la nueva bancada.

Asimismo,  adelantó que los diputados del nuevo bloque se reunirán esta semana y no asistirán a la “asamblea conciliadora” que impulsa Recalde. ”Vamos a trabajar para la reconstrucción del peronismo, estando juntos los que lo respetamos”, enfatizó.

Días antes, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey había anticipado la formación de un bloque de 22 diputados dispuestos a romper los lazos con el kirchnerismo. Sin embargo, “los rebeldes” sólo tendrían una decena de escaños por el momento, y es por eso que desde la cúpula alta del FPV tratan de relativizar la crisis: «No se detectó ruptura alguna. Más allá de algunos llamaditos de Oscar Romero alentando algo que no cuenta con el apoyo del movimiento obrero”, cruzó la diputada nacional Diana Conti.

¿Cuáles son las consecuencias?

Con la ruptura inminente del bloque, el FPV, con 95 integrantes, dejaría de ser la primera minoría, rótulo que pasaría a ocupar de forma inmediata el interbloque Cambiemos, que cuenta con 90 escaños en la Cámara baja. De esa manera, el oficialismo tendrá mayor poder de decisión en el reparto de las comisiones permanentes y las bicamerales.

¿Quiénes conformarán el bloque?

Además de Romero, el nuevo bloque contaría con el ex titular de la ANSES, Diego Bossio; el riojano Luis Beder Herrera; el sanjuanino José Luis Gioja; la santafesina Silvia Frana; el chaqueño Gustavo Martínez Campos; y los salteños Néstor David, Eva Isa y Pablo Kosiner. Además, cuentan con la posibilidad de que se agreguen representantes de los gobernadores en los próximos días.

¿Qué sucederá en el Senado argentino?

En la cámara alta, el FPV cuenta con cuarenta senadores que le permiten ser mayoría automática: quórum propio para aprobar o denegar leyes. Sin embargo, la discordia también parece invadir a la oposición en este estrato legislativo y amenaza con fracturar el bloque liderado por Miguel Ángel Pichetto, quien comenzó a tomar distancia del kirchnerismo.

Antaño fiel y devoto «K», el senador Pichetto apareció con severas críticas a la política económica desarrollada por el ex ministro de Economía, ahora devenido en diputado nacional, Axel Kicillof. Incluso, el ex candidato a gobernador de Río Negro desautorizó una carta redactada por un grupo de senadores del FPV que rechazaba los 2035 despidos que el Gobierno ordenó en el Senado.«El jefe soy yo», se plantó Pichetto, tras saber sobre la difusión de un texto sobre el cuál no había sido consultado.

Un día después, el diputado nacional Máximo Kirchner le recordó su floja performance electoral en la provincia patagónica y deslizó que quizá debería dar un paso al costado.

En definitiva

La interna kirchnerista se encuentra al “rojo vivo” y no parece existir la posibilidad de un acuerdo para evitar la fractura. Además, no falta mucho para la gran interna del Partido Justicialista.

Por un lado, la Cámpora impulsa una afiliación masiva al partido fundado por el ex presidente Juan Domingo Perón. Su objetivo es ganar la conducción del PJ y evitar la intervención judicial. Por el otro, dirigentes como Urtubey, uno de los promotores del quiebre legislativo, planean una deskirchnerización del peronismo.

“Un partido político sin unidad de acción es una fuerza inorgánica que no realiza grandes obras ni se consolida en el tiempo”, dijo hace ya mucho tiempo Perón. ¿Será el momento para que el Justicialismo recuerde estas palabras?

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