Se acaba el tiempo en Venezuela

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El viaje del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, a Sudamérica ha sido planeado para que acuda a la inauguración de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro. Va a ser una excelente oportunidad para que se encuentre con los presidente de Brasil, Argentina y Paraguay, en pos de conversar acerca de la creciente crisis humanitaria en Venezuela.

[pullquote]Kerry va a hacer más que solo ver los fuegos artificiales en el cielo de Río de Janeiro.[/pullquote]

El secretario de Estado se va a reunir allí con distintos jefes de estado, y va a visitar también Paraguay y Argentina antes de volver a Washington. De acuerdo a lo que me dijo un alto funcionario de Estados Unidos: “Venezuela va a estar en la agenda de las discusiones”.

Sea o no sea una coincidencia, Paraguay, Argentina y Brasil han sido los países que, en ese orden, han anunciado en días recientes su oposición a que Venezuela asumiera la presidencia pro témpore del Mercosur, indicando que Venezuela no cumplió con los compromisos democráticos del grupo.

El bloque del Mercosur tiene una presidencia pro témpore que rota cada seis meses, y que fue ocupada por Uruguay hasta el 30 de julio. La democión de Venezuela, inclusive luego de que el país se proclamara unilateralmente presidente del bloque, ha sido una de las derrotas diplomáticas más vergonzosas para Venezuela en los últimos tiempos.

Mientras tanto, Venezuela se está convirtiendo rápidamente en una dictadura cívico-militar con una crisis humanitaria. Se espera que la economía venezolana va a caer un 10 por ciento este año. De acuerdo a los pronósticos más optimistas, la inflación va a ser del 500 por ciente este 2016 (la más alta del mundo) y del 1,700 por ciento el año próximo. Los anaqueles de los supermercados están casi vacíos, hay escasez de medicinas.

El presidente Nicolás Maduro colocó a militares a cargo de la mayor parte del gobierno para evitar una anarquía aun mayor, y ha firmado un decreto estilo cubano que permite al ejecutivo reclutar obligatoriamente a los venezolanos para que trabajen en el campo. Amnistía Internacional, el grupo defensor de los derechos humanos, describió la medida como “equivalente al trabajo obligado”.

Mientras la violencia callejera alcanza récords sin precedentes, y Venezuela se estanca en la anarquía, Maduro y sus jefes militares parecen estar cerrando las avenidas para la normalizar la situación política y económica.

Pese a la victoria de la oposición en las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre que le dio el control del Parlamento, el Tribunal Suprema de Justicia, que está bajo el control de Maduro, bloqueó de manera ilegal casi todas las leyes que han sido aprobadas por la actual Asamblea Nacional.




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