Se cumplieron dos años del título del Racing de Cocca

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El 14 de diciembre de 2014 Racing logró salir campeón del Torneo argentino luego de 13 años de sequías. El repaso de una historia cargada de vaivenes.

“Prefiero ser campeón que perder el clásico”. Con total franqueza y cierta cuota de inocencia, Diego Cocca relativizaba la importancia del Derby de Avellaneda aquel viernes 29 de agosto de 2014. Sin quererlo, y sólo en cuestión de minutos, la onda expansiva de sus declaraciones se propagó por el mundo Racing: hinchas, periodistas y hasta dirigentes salieron a la caza del DT luego de oír las “desafortunadas” declaraciones.

Sin embargo, a lo que días antes parecía sólo una “frase desdichada” después de la derrota por 2 a 1 frente al rival de toda la vida, se le impregnaba un aroma a hecatombe: banderas, insultos, reprobación… Todo tenía como destinatario al técnico. Luego, el propio Cocca concibió lo dicho como una inmolación en público. Lo que el técnico no sabía era que aquellas ruidosas palabras serían el presagio de lo que se rubricaría meses después.

Todo indicaba que el ciclo no tenía mucho más hilo en el carretel. Para colmo de males, comenzaba a ponerse bajo la lupa la ética del entrenador y desembarcan duras críticas por las contrataciones “irregulares” de algunos jugadores, quienes compartían representante con el ex DT de Defensa y Justicia. Luego de la eliminación de la Copa Argentina en manos de Argentinos Juniors, el crédito se había agotado y ni siquiera la figura de Diego Milito podía calmar el descontento generalizado.

Racing, que venía de caer con Lanús, perdía 1 a 0 en la Bombonera y a la renuncia de Cocca solo le faltaba la firma. Pero Dios, el destino, los astros o vaya a saber quién dejó caer una cortina de agua en la Bombonera, lo que hizo que Federico Beligoy tuviese que suspender el partido a los 12 minutos del segundo tiempo. A partir de allí la historia viró 180 grados para la Academia.

El lunes 22 de septiembre comenzó el resurgimiento: Racing empató 1 a 1 con Newell´s pero se vio una notoria mejoría en el juego y Gustavo Bou, quien se volvería una pieza fundamental, empezó a cambiar silbidos por aplausos al meter su primer gol en Racing. Luego, el equipo tuvo que ir a la Bombonera a completar el tiempo que restaban por jugar. Y consiguió una auténtica epopeya. Salió a ganarlo desde el arranque y logró darlo vuelta por 2 a 1 en solo 15 minutos. Gustavo Bou, autor de los dos goles, comenzaba su camino a la reconciliación con su público.

Luego de grandes actuaciones como contra Belgrano en Córdoba (4- 1), Estudiantes (4-0), Vélez (2-0), Racing empezó a escalar en la tabla de posiciones, y casi pidiendo permiso, llegó a la recta final del campeonato con serias chances de gritar campeón.

Un momento clave en el torneo se dio en la fecha 16 frente a Quilmes. El partido parecía morirse en un empate 0 a 0 hasta que Bou, a cuatro minutos del final, metió un zapatazo de tiro libre, de más de 30 metros, que infló la red del arco cervecero. Los de Avellaneda quedaban, así, a un punto de River, equipo al que deberían enfrentar la semana posterior en el Cilindro.

El conjunto de Gallardo, que por esos días centraba su cabeza en los duelos coperos contra Boca por la Sudamericana, visitó a Racing con un equipo alternativo.  Era un guiño más del destino, el cual Racing no debería dejar pasar.

Ante una multitud que veía ya como algo factible la vuelta olímpica, la Academia venció 1 a 0 a un improvisado equipo de River. Ya el cancionero académico evidenciaba el fervor de la gente que entonaba, con anhelo, el tradicional “tenés que salir campeón este es el año”. La consagración parecía estar a la vuelta de la esquina.

Racing llegaba a la fecha 18 por primera vez como líder. Tenía que enfrentar al siempre difícil Rosario Central en el Gigante de Arroyito. El equipo debía calzarse el pesado traje de candidato absoluto. Si bien en los minutos iniciales sufrió algunos sobresaltos, la magnitud del partido no le pesó, y con un Milito formidable, venció al Canalla por 3 a 0. Por la victoria de River frente a Banfield, la vuelta olímpica debía esperar una semana más.

Y el día finalmente llegó. Después de 13 años, de angustias y sufrimientos, el 14 de diciembre de 2014 Racing pudo festejar por segunda vez en su historia un título en su cancha. Ricardo Centurión escribió, con su cabeza, una de las páginas doradas del club. Los de Cocca vencieron 1 a 0 a Godoy Cruz y la Academia concretó lo que meses antes parecía imposible.

La vuelta al club de Diego Milito fue clave en la reconstrucción de Racing. Pero también el éxito empezó a moldearse gracias a la carta goleadora de Bou, la jerarquía y experiencia de Sebastián Saja, la solvencia de Luciano Lollo, el gran nivel de Centurión y de Ezequiel Videla y los aportes oportunos de Gabriel Hauche, quien apareció cuando el equipo lo necesitó.

En esta historia es necesario hacer una mención aparte para el técnico, quien permaneció estoicamente en su cargo luego de la embestida mediática que no se limitó solamente a la crítica deportiva sino también a lesionar la ética profesional del entrenador. El DT estuvo convencido en poder girar el rumbo del barco y lo logró. Perseveró y triunfó. Pasó de ser el villano al héroe en cuestión de semanas. Hizo de aquella frase previa al clásico una anécdota, porque el hincha de Racing también prefirió salir campeón.

 




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