Sector cárnico de Uruguay tiene varias tareas por delante

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Uruguay.- Si algo estaba claro al escuchar lo que los diferentes disertantes tenían para expresar y polemizar en el XXI Congreso Mundial de la Carne, ejecutado la semana pasada en Punta del Este, era la dimensión de la congruencia que Uruguay sigue poseyendo por delante en referencia a la carne vacuna.

Inocuidad, prosperidad animal, no usanza de antibióticos, valorización de los métodos pastoriles, trazabilidad. Todo lo que múltiples especialistas esbozaban como un “deber ser” global para que el consumidor conserve la confianza en la carne, resulta fundamentalmente lo que Uruguay ya hace en la generalidad de sus sistemas ganaderos.

Es ineludible sentir una impresión intensa de oportunidad. De forma aparente únicamente se trata de certificar lo que se está forjando en Uruguay para consumar con lo que los consumidores más exigentes se encuentran demandando. Con una salvedad que fue registrada durante el congreso: los consumidores requieren, pero difícilmente estarán instalados a pagar más por eso. Juzgan a favor o en contra en las redes sociales ampliando para mejor o peor su práctica.

Pero inspeccionando con trazabilidad y legalizando procesos, Uruguay resultará difícil como competidor debido a que las ganaderías más extensas o enmarañadas geográficamente aún se encuentran por discutir si tiene sentido forjar trazabilidad, el hacerlo les resulta considerablemente costoso y de resultados que no resultan fáciles de testificar para los extranjeros. En Uruguay se ha permitido la trazabilidad completa y la excelsa densidad de tres vacunos por habitante juegan en defensa.

País ejemplar

Uruguay fortaleció su posicionamiento como nación  ejemplar tras el congreso mundial de la carne que se llevó a cabo en Punta del Este, durante la semana pasada. Por los contenidos, la cabida organizativa, la disposición de las carnes que se saborearon y las visitas a empresas ganaderos posteriores. No hay dudas sobre la persistencia de un posicionamiento atractivo de Uruguay en el mundo.

Pero, para quienes se encuentran fronteras adentro, todo eso no se convierte en crecimiento. La medición que realizó el Instituto Plan Agropecuario imprimió el tercer descenso inmediato en los márgenes de la actividad. Desde una entrada de capital que promedió US$ 75 a US$ 36. Y eso sin pensar el pago de la renta, en cuyo asunto el ingreso claro del último ejercicio resultó de apenas US$ 15 debido a que se considera una renta parcial.

 




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