Standard and Poor’s prevé que bajará la deuda de comunidades autónomas de España a excepción de la de Cataluña

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Los elevados gastos fiscales y presupuestales de las comunidades autónomas de España representan una burbuja de deuda en la que el Gobierno debe invertir millones de euros al año. Sin embargo, en 2018 parece haber más mesura en cuanto al índice de endeudamiento de los gobiernos regionales. No así en el caso de Cataluña.

Y es que la agencia de calificación Standard & Poor’s proyecta que la comunidades autónomas españoles tendrán un futuro “más brillante”, en lo que se refiere a su situación financiera.

La firma realizó un estudio sobre 11 regiones del país, de las cuales siete cuentan con una perspectiva positiva (País Vasco, Navarra, Canarias, Galicia, Baleares y Valencia).

Esto significa que S&P podría revisar al alza su clasificación. Solo cuatro regiones mantienen una proyección estable (Andalucía, Madrid, Aragón y Extremadura).

Pero la región que marca la diferencia, y no precisamente para bien, es Cataluña. Esta comunidad autónoma, autodeclarada República soberana, tiene una perspectiva negativa, lo que implica que su calificación podría ser rebajada.

Cataluña es también la comunidad que tiene la peor percepción financiera por parte de Standrd & Poor’s. Tiene una calificación en el nivel B+.

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La situación financiera en España por Cataluña

Según la nomenclatura de la compañía, “una obligación calificada con B es más vulnerable a un incumplimiento de pago que las calificadas con ‘BB’”.

Esto se traduce en que, desde el punto de vista de la agencia, Cataluña es la región española cuyo gobierno local tiene más probabilidades de caer en un default de su deuda pública interna.

De hecho, hasta los momentos no se sabe cuál será la política que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, tomará con respecto al excesivo índice de endeudamiento de la región.

Según el análisis de S&P, la crisis política independentista y las tensiones de la Generalitat con el Gobierno central pusieron en tela de juicio la evolución de la economía catalana desde septiembre de 2017.

Los principales factores que tambalearon la economía local fueron la tensión social generada en el referéndum fallido del 1 de octubre, así como la inseguridad jurídica que ha llevado a más de 4.000 empresas a trasladar sus sedes de Cataluña a otras regiones del país, en especial a Madrid y a Valencia.