Tabaré Vázquez perdió el impulso arrollador del inicio de su período

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Uruguay.- Durante el pasado mes de diciembre del año 2014, el mandatario uruguayo Tabaré Vázquez se mostraba con una condición y disposición impetuosa y entusiasta. Así lo subrayaban en conversaciones informales de las personas cercanas a su administración, aquellos que días después serían habilitados en significativos cargos y ocupaciones de gobierno. Sin embargo, se han forjado una serie de sucesos que lo han hecho perder popularidad en la República de Uruguay.

En este sentido y según reseñó el diario El Observador de Uruguay, de modo específico, uno los puntos de menoscabo de popularidad del mandatario se argumenta con base en la situación política. Es la correspondencia que conseguía y alcanzaba Vázquez al inicio de su segundo mandato, la cual era inmejorable y sin propósitos ni pretensiones de continuar en la política, ni ofrecía muestras de intranquilidades por la notoriedad o por un futuro electoral, lo cual no se evidencia de manera reciente en su actitud ante el país de forma actual.

Imagen relacionadaDe este modo, se le observaba decidido a llevar a cabo transformaciones recónditas  y hondas en áreas donde todo el método político establecía y precisaba inconvenientes: la educación y la seguridad. Además, Vázquez manifestaba en ese instante sus fuertes planes de prosperar en una estrategia más agresiva de encajamiento e inclusión internacional.

En el mes de octubre del año 2014, el mandatario uruguayo manifestó que su administración iba a conceder bonificaciones o becas a alumnos para que puedan concurrir a instituciones educativas privadas. La idea puso los pelos de punta a numerosos cabecillas y regentes integrantes del partido del Frente Amplio y recibió inclusive críticas de la oposición que se exponía más conservadora que el aspirante oficialista en la protección del sistema público educativo uruguayo. Más allá de las opiniones encontradas en asiento a cada planteamiento, Vázquez exponía la actitud que subrayaba y acentuaba su entorno, sin computar los costos políticos.Imagen relacionada

Por otro lado, según el referido diario, El Observador de Uruguay, existe un modelo que constituyó el elemento de inflexión. En el año 2015, la administración de Tabaré Vázquez avanzó en su concepción de efectuar una “modificación en el ADN o en las  propias raíces del sistema educativo”. Los gremios se situaron de punta frente a ello y de a poco, con diferentes excusas, consumaron decenas de paros. Llegó un instante en que Vázquez se enfureció y los afrontó. Tomó una estrategia extraña en la enseñanza uruguaya: rubricó un decreto de esencialidad para exigir el trabajo. Los docentes resistieron del mismo modo esa regla y desafiaron la jurisdicción del presidente, que en último lugar cedió y no empleó sanciones.

En ese instante Vázquez comenzó a perder el partido. La derrota se fortaleció cuando meses después destronó de la cartera de Educación y Cultura a las personas que más promovían las modificaciones centrales de la nación.




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