Cultura

Tres colores de Angélica Gorodischer

Angélica Gorodischer es una formidable escritora que ya tiene 87 años pero sigue tan lúcida y sagaz como si permaneciera en su juventud. Ya era momento que su larga lista de títulos, tuviera un espacio en estas columnas y por eso, en esta oportunidad, escribiré sobre Tres colores, una hermosa novela que salió en el año 2008.

Su trama sencilla permite leerla casi de un tirón, sin sobresaltos ni angustias que nos alejen de la historia para respirar. Esta novela cuenta una historia de amor y recupera, a partir de las actividades de sus personajes, lo sencillo de la vida, las pasiones, los momentos de felicidad. El amor de pareja y el amor familiar aparecen como dos cuestiones posibles de mantener en el tiempo y de poder disfrutar. Con los altibajos propios de la vida, claramente, pero siempre con un tono positivo y humorístico que permite llegar al final con una sensación por demás agradable. El lector se queda con la impresión de que aunque no todo sea un paraíso para los enamorados, se puede disfrutar de la vida y las pasiones aun cuando los tropiezos propios del vivir, inevitablemente acontezcan. A esta idea parece apelar Angélica Gorodischer con Tres colores, nombre que hace referencia a una comida especial que elabora uno de los personajes centrales, el cabrito trois couleurs, que adquiere especial importancia en la trama de la historia.

Don Leonel, un hombre muy voluminoso de cuerpo, ha quedado viudo y se dedica a llevar adelante un negocio culinario que le permite concentrarse en sus dos amores: la comida y su hija Selene. Por un lado, porque puede dedicarse a cocinar y comer los platos más elaborados y variados que puedan existir. Por el otro, porque el éxito de su negocio le permite mimar sin reparos ni miramientos a su amada hija. Don Leonel es un enamorado de la vida, un hombre que aunque ha pasado por momentos dramáticos, no pierde el gusto por los placeres de la vida que, en su caso, giran en torno a la comida y a su familia: “Don Leonel Valdés Romero era gordo y sonriente, pero por favor, a no dejarse engañar: era astuto como un zorro, decidido como un San Bernardo y rápido como una cobra. Amaba la cocina y todo lo que con ella se relacionara, amaba los barcos y adoraba a su hija”.

La historia de amor se presenta desde el principio y a medida en que avanzamos con la lectura, nos vamos dando cuenta de que va a tener un final feliz. Selene se enamora del señor O´Shannon, uno de los socios con los que trabajará Don Leonel. Si bien al comienzo parecen no llevarse del todo bien, el amor primará en estos personajes que sin tantos tropiezos ni sufrimientos, le darán rienda suelta a lo que sienten.

Toda la novela es una eclosión de sentidos. Por un lado, porque el amor prevalece como un baluarte que es posible mantener en el tiempo a pesar de los obstáculos. Por el otro, porque la enumeración detallada de las comidas que prepara Don Leonel, pone a flor de piel la fantasía que nos permite imaginarnos los olores y sabores de cada plato.
Sin lugar a dudas, Tres colores es un libro que hace bien. Su historia te impregna de olores caseros y te hace sonreír y querer a sus personajes.

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Laura beroldo

lauraberoldo@gmail.com

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