Turquía: Erdogan detuvo a empresarios

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Turquía.- Mientras el gobierno de Turquía informó la autonomía anticipada de treinta y ocho mil reclusos para que los hacinados centros de reclusión de esa nación puedan volver a ser ocupados, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan mantiene bajo la mira a los disidentes perseguidos y los empresarios acusados de estar ligados al predicador Fethullah Gülen.

En este sentido, la persecución de los partidarios de Gülen se extiende en una Turquía que permanece bajo estado de emergencia. En el marco del acorralamiento de Erdogan a sus opositores, ahora se presume que ha llegado la hora a los empresarios.

Tras el fallido golpe de Estado, Erdogan dio su palabra de exterminar y suprimir todas las empresas y asociaciones caritativas ligadas a Gülen, al distinguirlas como potenciales “nidos de terroristas”.

Aunque los actores financieros y económicos ya se encontraban en el foco de mira del gobierno, la agresión al mundo empresarial de ayer prevaleció las posibilidades. La pugna en Turquía contra los seguidores del clérigo apaleó de forma avasallante a grandes conglomerados industriales de ese país y a la enérgica confederación patronal en Estambul.

La fiscalía formuló ayer cerca de ciento ochenta y siete órdenes de detención en el marco de esta maniobra, la segunda desde inicios de semana, gobernada de manera especial contra el jefe de la confederación patronal Tüskon y reconocidos empresarios, indicaron medios locales.

De ellos, sesenta sospechosos, entre los que se disponen mandatarios de grandes empresas, fueron colocados en prisión preparatoria y todos permanecen con sus bienes embargados.

El pasado martes, un movimiento de Policía equivalente dirigido contra significativas empresas cercanas a Gülen, que vive en destierro voluntario en Estados Unidos desde  el año 1999, concluyó con otras cien personas en prisión preventiva.

De igual forma, el gobierno turco comunicó que liberará de forma progresiva a  treinta y ochomil presos sin ligaduras con el fallido golpe de Estado, en un supuesto intento de vaciar las hacinadas cárceles para dar capacidad a los detenidos en las rebeliones tras la intentona golpista.

La persecución inclemente a los simpatizantes de Gülen desde hace un mes en los establecimientos y en todas las divisiones de la sociedad turca remitió a prisión a unas treinta y cinco mil personas, un tercio de las cuales ya fueron liberadas, según entes oficiales turcos.




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