jueves, septiembre 23, 2021
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Un golpe duro en la Bombonera

Una derrota que River pagará feo a futuro, que lastima, que dejará sangrando en vistas para el partido del jueves. Porque no se jugo bien esta tarde noche. Porque el equipo fue distinto al que venía jugando en los últimos partidos. Porque estuvo abrumado por un rival que lo sorprendió con un remate en el palo apenas empezado el partido y le costó reaccionar a ese disparo.

Le costó mucho intentar hacerse dueño del balón, atacar, crear juego y tratar de establecer el partido que le convenía al millonario. Porque a los 33 minutos del primer tiempo fue la primera llegada clara, con un fierrazo del uruguayo Carlos Sanchez que casi parte el travesaño ante un Agustín Orión que no vio nunca la pelota. Eso fue lo único claro que se hizo en el primer tiempo. Si, fue una etapa para el olvido, porque no se hizo casi nada y los delanteros andaban dispersos por el campo de juego. El único que intentaba crear algo era Sebastián Driussi, quien estaba solo por izquierda y se peleaba con las fieras que salían en su camino cuando iba con la pelota. Hubo un Teo Gutierrez que se quedaba tirado en el piso protestando faltas que no eran, en vez de levantarse. En tan solo 45 minutos la única jugada buena que hizo fue aguantar la pelota para darle el pase al uruguayo. Barovero le pedía a sus compañeros que salieran, que presionaran más arriba, que le dieran aire porque sino se venia el cachetazo.

El técnico sorprendió horas antes del partido con la decision de sacar a Ramiro Funes Mori por Germán Pezzella, quien venia siendo suplente, no por su juego, ya que los dos tienen un gran potencial aéreo y son peligrosos pero sorprende la decision. Por otro lado, tambien estuvo la salida de Gabriel Mercado por Emanuel Mammana. Mercado era titular cantado para este partido porque no puede jugar los partidos de la Copa por la sanción que le dio la Conmebol,. Dos cambios que sonaron un poco extraños antes de que empezara el partido y que durante el mismo se hicieron notar. No por el lado de Pezzella, sino por el costado derecho: en ese lugar estuvo un jugador que su puesto original es ser central y no es habitual que juegue de lateral derecho, pero que en los últimos partidos que le tocó estar en esa posición, lo hizo con buenos resultados. Pero claro, esto es un clásico y en este tipo de partidos, se pone lo mejor que uno tiene. Nada de improvisar puestos, se apuesta a lo seguro.

El segundo tiempo para River fue con un comienzo mucho más prometedor que en la primera parte. Apenas comenzado el partido quiso dejar en claro que nadie lo pasaba por delante, que tiene carácter, que no se achica en este tipo de partidos. Y así lo fue, con un Rodrigo Mora que tomó la lanza y sacó un remate de volea que obligó a Orion a despejar la pelota al corner, ya que la pelota se le metía. Después con una serie de tres tiros de esquina de forma consecutiva, donde uno de ellos impactó en el ángulo. Todo parecía indicar que el «millonario» estaba cerca de concretar la apertura del marcador pero la avalancha de fútbol duró hasta los 16 minutos. Después de esa ráfaga de ataque y fútbol, el equipo comenzó lentamente a parecerse al del primer tiempo, porque ni los cambios de Fernando Cavenaghi por Gutierrez y Gonzalo Martinez por Driussi, el mejor jugador del partido hasta ese momento, no surtieron efecto.

Cerca del final, Boca, llegó con un centro pasado y Crístian Pavon, quien hacia minutos había entrado, estableció la apertura del marcador y dejó a River desconcentrado. Rápidamente, Gallardo hizo un cambio para no tratar de dormirse con el 1 a 0: Camilo Mayada por Mammana, para tratar de revertir las cosas. Pero no sucedió nada porque apenas un minutos después del gol, llegó el segundo y eso liquidó todo. River no encontró más respuestas, solo se dedicó a terminar el partido y dejar la cabeza en el jueves, partido que se jugará en el Monumental.

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