Un paseo por las rutas del vino en Chile

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Chile.- En los viñedos de Chile no solamente es posible catar un buen vino, sino también disfrutar de hermosos paisajes.

La mejor época para viajar a las regiones donde están ubicadas las casa productoras de vino del país sureño son marzo y abril, cuando se realiza la vendimia y se organizan festivales y degustaciones, para que los turistas puedan vivir la experiencia de elaborar un buen vino.

Las regiones productoras de vino de Chile se han desarrollado en los fértiles valles ubicados entre la cordillera y el mar, tierras propicias para el cultivo de diversas variedades de uva, que le han dado al país fama mundial por los aromáticos vinos que ellas se elaboran.

El viajero puede experimentar sabores, olores y colores diversos, y practicar no solamente el arte de la cata, sino tener una rica y variada experiencia gastronómica en búsqueda del maridaje perfecto.

Las vastas extensiones de los viñedos se pueden recorrer en paseos guiados a pie, a lomo de caballo, en transportes motorizados e incluso en teleférico, con guías especializados que le explicarán el proceso de siembra, recolección, selección de las uvas, la extracción del mosto y el añejamiento.

Aunque la zona central del país es la más productiva y en ella se encuentran los valles del Maule, Colchagua, Cachapoal y Maipo, en Chile se reconocen seis grandes zonas vitivinícolas: Atacama, Coquimbo, Aconcagua, Valle Central, el Sur y la región vitícola austral.

La belleza de los paisajes que rodean a los viñedos chilenos, algunos con más de cien años de tradición, han permitido a los productores organizar rutas de viaje muy atractivas.

El turista puede contar con alojamientos adaptados a todas las posibilidades económicas y con festivales del vino, que incluyen manifestaciones artísticas y actividades recreacionales.

Algunos viñedos ofrecen la posibilidad de que los visitantes puedan preparar su propio vino. Es posible producir un merlot, un carménère, o un cabernet sauvignon siguiendo las instrucciones de los expertos.

El vino se embotella, se le coloca el corcho y se etiqueta de manera personalizada para que el paricipante en la actividad se lo lleve como recuerdo y lo disfrute en la comodidad de su hogar.




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