Un plebiscito con muchas cosas en juego

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Italia.- Hoy se realizará un plebiscito para definir sobre la reforma constitucional que impulsa su primer ministro, Matteo Renzi. Con este referéndum, Renzi no sólo pone en juego su cargo, ya que dejó entrever que podría renunciar en caso que la reforma no se apruebe, sino también el movimiento reformista que inició desde que llegó al poder en 2014.

La reforma al artículo 5 de la Constitución que propone el líder del Partido Democrático es eliminar el sistema de “bicameralismo perfecto” mediante la supresión de las funciones legislativas del Senado. De esta manera, la institución pasaría a ser un órgano que se encargue de las leyes regionales. Además, podría proponer reformas a los proyectos de ley de la Cámara de Diputados.

Lo que busca Renzi con esta reforma es ganar un poco de estabilidad gubernamental y agilidad en el proceso legislativo. El sistema político italiano actual fue introducido en la Constitución de 1947 luego de la dictadura de Mussolini. Le da tanto a Diputados como al Senado el mismo poder. Sin embargo, este bicameralismo ha generado mucha inestabilidad, ya que muchos gobiernos han caído al perder el apoyo en alguna de las dos cámaras. En 70 años de democracia, ha habido 63 gobiernos.

El Parlamento ya había dado el visto bueno a la reforma de Renzi en abril de este año, cuando ambas cámaras votaron a favor de la iniciativa. Sin embargo, el Partido Democrático no consiguió el voto de los dos tercios necesarios del Congreso, por lo que la propuesta tiene que ser aprobada en una consulta popular.

Sin embargo, el gobierno no tiene el apoyo político necesario para encararla. Tanto el Movimiento 5 Estrellas -agrupación política que ha ganado mucha fuerza en las últimas elecciones al obtener la alcaldía de Roma- como el ex primer ministro Silvio Berlusconi se han manifestado en contra de la reforma.

El problema está en las declaraciones de Renzi, ya que dijo que en caso que gane el ‘No’, él dará un paso al costado. De esta manera, vinculó el resultado del plebiscito con su futuro político y esto ha sido utilizado por la oposición -que se encuentra muy fragmentada y con la falta de un líder firme- para unificarse y hacer campaña en rechazo de la reforma, ya que es una oportunidad única para poder desplazar al Partido Democrático del poder.

Pero el panorama se pone aun peor para el gobierno. Las últimas encuestas dan como ganador del ‘No’ con un 55 por ciento, frente a un 45 por ciento que está a favor de la propuesta. Los desempleados son la clave de esta votación, ya que el 49 por ciento votaría en contra de la reforma, mientras que sólo un 14 por ciento está a favor. Los jubilados, por su parte, son el sector que más ampliamente se inclinan por el ‘Sí’.

Una eventual victoria del ‘No’ tendría consecuencias negativas en la economía italiana porque la reforma está estrechamente vinculada con el riesgo país. Con el avance del rechazo a la iniciativa, se ha evidenciado una suba en la tasa de interés en los bonos italianos a diez años. Esto sucede porque los mercados ya anticipan que, si la reforma no se realiza, la economía italiana se volvería más insolvente y por ende, más riesgosa a la hora de invertir.

Pero además, este referéndum es una prueba más que deberá pasar la Eurozona, debilitada luego de la decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea. La consulta popular será una evaluación de la gestión de Renzi. En caso de renunciar, un adelanto de las elecciones les daría la posibilidad a los partidos euroescépticos  de llegar al poder. Demasiadas cosas en juego para una región que tambalea ante los nuevos cambios.

¿Qué se vota en Italia?

  • El primer ministro impulsa una reforma constitucional para cambiar el sistema bipartidista. Pretende eliminar las funciones legislativas del Senado, con el fin de tener más gobernabilidad y más estabilidad política.
  • Con esta propuesta, el Senado no se encargaría de elaborar leyes nacionales, sino leyes regionales. También podría reformar propuestas hechas por los diputados.
  • Además, la cantidad de senadores pasaría de 315 a 100. 74 serían electos por los Consejos regionales, 21 por los alcaldes y cinco por el presidente.
  • Los nuevos senadores no recibirían un sueldo del Senado, sino que lo haría por sus cargos regionales. De esta manera, se abaratarían los costos políticos.


19 años | Estudiante de periodismo en Tea y Deportea


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