Un sueño donde Trump es Presidente

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Haciendo un esfuerzo de imaginación, pensemos por un momento que Donald Trump fue electo Presidente de los Estados Unidos y está sentado en el Despacho Oval decidiendo el futuro de la nación.

Ese es el mismo Donald Trump que dijo que había que levantar un muro en la frontera con México y prohibir que los musulmanes ingresen al país. Hace unos meses esa imagen se podría considerar como un desatino.

Un periódico norteamericano habría decidido en un principio que no cubriría la campaña del candidato republicano en su sección de Política, sino que más bien lo haría en la sección de Espectáculos, junto con artículos de las excentricidades de la farándula norteamericana. Pero aunque parezca mentira hoy día eso no parece que pueda hacerse, una vez que el magnate aseguró la nominación del Partido Republicano, barriendo literalmente al resto de sus oponentes obligándolos a retirar su candidatura a representar al partido republicano.

“Lo que dice que va a hacer ahora, hace cinco años decía otra cosa completamente distinta”, dijo a un periódico publicado en español, James Pethokoukis, un analista de la materia económica del ala conservadora del American Enterprise Institute, entiende que la candidatura del magnate Trump está plagada de una gran incertidumbre.

Aunque la gran mayoría de los votantes republicanos estarían dispuestos a jugársela por su candidato aún sin saber a ciencia cierta que hará. Las expresiones sobre política del candidato Donald Trump son a menudo enredadas. Por ejemplo, un día dice que defiende el aborto y al otro día lo critica.

Que procedería a deportar, de llegar a ser presidente, a 11 millones de inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos, pero al día siguiente expresa que deportara a los inmigrantes malos, y así sucesivamente se ha desarrollado su campaña.

Un día se despierta con la idea de enviar un contingente de las fuerzas armadas norteamericanas a Siria o demoler el sistema de salud del actual presidente Barack Obama, aunque ha defendido la atención subvencionada para los ancianos.

Pero su campaña, aseguran la mayoría de los expertos en política, no se sustenta en todas esas grandilocuentes propuestas, sino más bien que encuentra su principal materia prima en el sentimiento de frustración de la gran mayoría de la sociedad norteamericana con la política convencional y la economía que impera entre el electorado estadounidense.

 




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