Vladimir Putin cumplió 20 años frente al poder

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En agosto de 1999, Boris Yeltsin nombró a Vladimir Putin primer ministro, considerándose para entonces como el quinto jefe de gobierno que aquel presidente nombraba en un año y medio.

Pero Vladimir Putin no sólo duró en el gobierno, sino que se adueñó totalmente del poder. Comenzó a ganar guerras, sacó la economía de su estado famélico y puso a Rusia en el centro del escenario internacional.

Veinte años después de todo aquello,  resquebrajó la Unión Europea y debilitó la OTAN impidiendo que obstruyeran el expansionismo ruso en el Mar Negro.

Putin también influyó para que los británicos se extraviaran en el laberinto del Brexit, y logró que el ultraderechista Matteo Salvini, gran admirador suyo, quedara frente al poder en Italia.

Queda por ver si las protestas actuales contra el despotismo de Vladimir Putin logran que en el 2024, al concluir su actual y último mandato, quede definitivamente afuera del poder o si se sale nuevamente con la suya.

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Vladimir Putin llegó a dos décadas en el poder

Hasta ahora, y bajo el poder de Vladimir Putin han muerto oligarcas y disidentes que lo enfrentaron desde la prensa, los tribunales o en el escenario político.

Por eso ahora, cincuenta mil manifestantes ocupan las calles de Moscú, protestando contra un presidente, en un acto nuca antes visto en Rusia, para reclamar una democracia plena. Las últimas manifestaciones reclaman “elecciones libres”.

Sin embargo, a pesar de las grietas, el liderazgo de Putin parece todavía una fortaleza inexpugnable.

La contraofensiva de Putin

La contraofensiva de Putin contra los islamistas centroasiáticos, inició en 1999 cuando Chechenia sostenía una guerra de tierra arrasada y respondiendo a terroristas como Shamil Vasayev con golpes demoledores.

La recuperación a sangre y fuego del Teatro Dubrovska en el centro de Moscú y de una escuela de Beslán, en Osetia, son dos claros ejemplos de su eficaz y brutal modus operandi contra el terrorismo.

Con esa misma frialdad con la que dejó morir a 117 submarinistas en el Mar de Barents, porque el aceptar ayuda internacional para su rescate requería de la entrega de los secretos del submarino Kursk.

También ordenó la guerra con que arrebató territorio abjasio a Georgia y, más tarde, la acción político-militar con que le quitó la Península de Crimea a Ucrania.

Además de actuar siguiendo los lineamientos de teóricos del euroasianismo como Aleksandr Duguin, Putin envió el ejército a Medio Oriente, donde su notable triunfo fue salvar al régimen de Bashar al Asad.

Mientras que con los norteamericanos profundamente divididos por Trump y con las viejas alianzas noroccidentales en estado catatónico, la Rusia del zar Vladimir Vladimirovich pudo incluso estirar su brazo y llegar hasta el Caribe, como en la época soviética.




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