sábado, octubre 23, 2021
InicioCulturaZamiatin, el Orwell ruso

Zamiatin, el Orwell ruso

Mucho antes de que se publicara la célebre novela “1984”, Evgueni Zamiatin inauguraba el campo de las distopías con la obra Nosotros

El mundo recuerda a George Orwell. Sus mundos distópicos y totalitarios han marcado una huella profunda a nivel literario y político. Es difícil imaginar un plan de estudios que no contemple la lectura de “Revolución en la Granja” o “1984”. El término “Gran Hermano” se ha popularizado de tal manera que le dio nombre a un famoso reality show. Incluso se ha acuñado un adjetivo en honor al escritor: las situaciones bizarras e inesperadas se califican de “orwellianas”.

¿Por qué (casi) nadie conoce a Evgueni Zamiatin?

[pullquote]. La cuestión del lenguaje atravesará todo el texto: no hay lugar para la metáfora, sólo para una horrorosa literalidad que lo impregnará todo. El lenguaje poético ha sido reemplazado por el lógico-matemático, ya que todo debe ser mensurable.[/pullquote]

Zamiatin escribió la novela Nosotros en 1921. Su gesto desafiante no pasó inadvertido. La obra no sólo estuvo prohibida en la URSS hasta 1988, sino que el autor fue severamente castigado por su redacción: a Zamiatin se le prohibió volver a publicar. Dentro de un sistema como el soviético, con una movilidad social casi nula, la prohibición de escribir implicaba algo análogo a la muerte en vida para un autor. Otros escritores como Marina Tsvietaieva y Ossip Mandelstam corrieron la misma suerte. El compromiso con la literatura les valió a todos un destino trágico.

En su novela, Zamiatin hace un retrato del régimen totalitarista mediante la descripción de un Estado Único. La libertad es inexistente. Los personajes no poseen nombre, sino siglas y números: 0-90, S-4711… Han sido desubjetivados, privados de su singularidad. No poseen alma. La cuestión del lenguaje atravesará todo el texto: no hay lugar para la metáfora, sólo para una horrorosa literalidad que lo impregnará todo. El lenguaje poético ha sido reemplazado por el lógico-matemático, ya que todo debe ser mensurable. El título del texto es elocuente: Nosotros expresa la victoria de la suma sobre la unidad, de lo colectivo por sobre lo personal, de la norma sobre el libre albedrío.

Cada aspecto de la vida ha sido regulado, incluso el deseo. A fin de que ningún ciudadano esté privado del placer y con el objeto de evitar sentimientos negativos como la envida, a cada número le es asignado otro como partenaire sexual. Por otra parte, cualquiera puede “solicitar” servicios sexuales mediante una carta. Una vez que un número ha sido solicitado y asignado, no puede negarse a llevar a cabo el acto. Los encuentros tienen un día y una duración determinada. No se puede decidir sobre el propio cuerpo ni en torno a la reproducción, ya que todo embarazo de un número femenino es castigado con la muerte si no ha sido previamente autorizado por el Benefactor.

En el Estado Único hay tiempos pautados para dormir, para hacer actividad física, para dispersarse. Todas las casas son iguales. Todos los trajes son iguales. Incluso hay reglas para escribir poesía. Los personajes no son capaces de soñar, ya que el sueño es considerado una actividad psíquica anómala y deviene sinónimo de un terrible trastorno: el desarrollo de un alma.

Sin embargo –como en toda distopía que se precie de serlo- habrá una rebelión, y ésta vendrá justamente de la mano del deseo. El protagonista y narrador del relato, D-503, se enamorará de I-330 (un enigmático número que le hará cuestionar los esquemas preestablecidos).

Lo que pasa luego… es mejor leerlo en la pluma de Zamiatin.

RELATED ARTICLES

Most Popular

Recent Comments