El Banco Central de la República Argentina ratificó esta semana que no tiene entre sus prioridades levantar las restricciones cambiarias que pesan sobre las empresas. La confirmación llegó en un momento en que el mercado debate cuál debería ser el próximo movimiento en materia cambiaria, y mientras economistas como Martín Redrado señalan que la permanencia del cepo corporativo empieza a tener costos reales sobre la actividad.
Qué restricciones siguen vigentes para las empresas
Según confirmó el BCRA, las empresas continúan impedidas de comprar dólares para atesoramiento. Tampoco pueden usar el mercado oficial para pagar el capital de deudas intercompany con el exterior. La restricción más operativa es la conocida como «regla de los 90 días»: quien compra dólares en el mercado oficial queda inhabilitado durante tres meses para operar con dólar MEP o contado con liquidación, y viceversa. El objetivo oficial es evitar el «rulo» — el arbitraje entre tipos de cambio — pero la consecuencia práctica es que las empresas que necesitan importar insumos después de haber operado en el mercado financiero deben esperar un trimestre.
La posición de Redrado y el mercado
Según consignó El Cronista, el economista y ex titular del BCRA Martín Redrado advirtió que el cepo corporativo empieza a tener un costo concreto sobre las decisiones de producción. «Si una empresa va al mercado de contado con liquidación, por 90 días no puede operar en el mercado oficial. Si tiene que importar algún insumo en ese período, tiene que parar la producción», señaló.
Redrado sostiene que el gobierno debería mostrar «el camino hacia un tipo de cambio único, sin restricciones» — no necesariamente de inmediato, sino como señal de dirección. El argumento es que la acumulación de reservas que produjo la «lluvia de dólares» de los últimos meses da margen para empezar a desmantelar controles sin presionar al tipo de cambio.
La lógica del gobierno para no moverse
La postura oficial, en tanto, es que el foco está en consolidar el equilibrio fiscal y mantener la desinflación antes de avanzar en la liberalización cambiaria. El BCRA ve en el cepo corporativo una herramienta de estabilidad que prefiere no resignar mientras el proceso de reducción de inflación no esté completado. La tensión entre ese criterio y las demandas del sector privado es uno de los debates económicos centrales de este tramo del mandato de Milei.
Por ahora, para las empresas, las restricciones siguen en pie. El cuándo — y el cómo — se levanten es la pregunta que el mercado todavía no tiene respondida.
