El examen de admisión UNAM 2027 tendrá un cambio central para quienes busquen ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México: la institución decidió regresar a un esquema presencial mientras no cuente con condiciones suficientes para garantizar la seguridad de una evaluación completamente remota. La medida fue confirmada este viernes 4 de septiembre de 2026, después de que el rector Leonardo Lomelí Vanegas recibiera el informe final de la comisión técnica que revisó las fallas del proceso de ingreso de este año.
La decisión no significa que la UNAM abandone la tecnología. El modelo que la universidad considera hoy más seguro combina presencialidad y evaluación digital: los aspirantes acudirán a sedes físicas y utilizarán dispositivos electrónicos precargados para realizar la prueba, siguiendo un esquema semejante al aplicado en el examen de control de agosto.
La universidad también anticipó que buscará habilitar sedes en distintas regiones de México y en el extranjero para reducir el impacto logístico del regreso a la presencialidad. El detalle definitivo de fechas, lugares, requisitos y procedimiento todavía dependerá de las próximas convocatorias oficiales.
La confirmación llega después de un proceso de admisión 2026 que obligó a la UNAM a revisar su sistema completo de evaluación, repetir parte de las pruebas de manera presencial y modificar su calendario de ingreso. El informe final presentado este viernes no se limita a cambiar la modalidad del examen: propone también una nueva estructura de gobernanza, controles técnicos permanentes y una revisión integral de la forma en que la universidad diseña, opera, califica y comunica sus concursos de selección.
Qué cambia en el examen de admisión UNAM 2027
El cambio más importante es sencillo: la prueba dejará de ser completamente remota mientras la UNAM no pueda demostrar que ese formato ofrece condiciones suficientes de seguridad, equidad y control.
De acuerdo con el informe difundido por la Gaceta UNAM el 4 de septiembre de 2026, la Comisión Técnica de Personas Expertas consideró que, en las condiciones actuales, el formato que mejor cumple con los requisitos de seguridad es una aplicación presencial digital asistida por computadora.
Ese esquema supone que los aspirantes deberán acudir físicamente a una sede asignada, pero no necesariamente responder un examen en papel. La universidad prevé utilizar dispositivos con el contenido de la evaluación previamente cargado y bajo supervisión directa.
La medida alcanza a los procesos de ingreso tanto a bachillerato como a licenciatura, según lo expresado por el rector. La UNAM aclaró que seguirá evaluando herramientas tecnológicas y que la modalidad remota podría volver en el futuro si se desarrolla un modelo suficientemente robusto.
Por ahora, sin embargo, la regla operativa es la presencialidad.
Por qué la UNAM decidió abandonar temporalmente el examen remoto
La decisión es consecuencia directa de lo ocurrido durante el concurso de selección 2026-2027/1.
La UNAM había implementado un examen de admisión completamente en línea, una transformación de gran escala para una institución que cada año recibe a decenas de miles de aspirantes y cuyo proceso de selección tiene una enorme relevancia social en México.
El sistema buscaba permitir que los postulantes rindieran desde sus casas mediante una plataforma digital y herramientas de supervisión remota. La experiencia, sin embargo, comenzó a generar cuestionamientos después de detectarse resultados atípicos, conductas incompatibles con las reglas de la convocatoria y dudas sobre la capacidad del sistema para impedir asistencia externa o el uso de dispositivos no autorizados.
La Comisión Técnica convocada por la universidad revisó el procedimiento y concluyó que el modelo requería cambios profundos antes de volver a utilizarse en forma remota.
La propia Rectoría reconoció este viernes que existieron fallas y errores en el concurso de selección a distancia. Esa admisión institucional es relevante porque transforma lo sucedido en 2026 en algo más amplio que un problema aislado de aspirantes individuales: la universidad decidió revisar también sus propios procedimientos, responsabilidades y mecanismos de control.
El examen de control fue la primera respuesta a las irregularidades
La crisis del proceso 2026 obligó a la UNAM a organizar un Examen de Control Presencial para verificar resultados y garantizar que los lugares disponibles fueran asignados bajo condiciones comparables.
La prueba se realizó durante agosto en distintas sedes y utilizó justamente el modelo que ahora aparece como referencia para los próximos procesos: evaluación presencial con soporte digital.
Según la Gaceta UNAM, al cierre de la aplicación habían asistido más de 36.000 aspirantes al examen de control en las sedes habilitadas. La universidad publicó sus resultados el 28 de agosto y el ciclo escolar para el nuevo ingreso comenzó finalmente el 31 de agosto.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por la institución, la UNAM recibe en el ciclo 2026-2027 a 49.074 estudiantes de primer ingreso a licenciatura. De ellos, 28.151 accedieron mediante Pase Reglamentado y 20.923 mediante concurso de selección.
El dato ayuda a dimensionar por qué cualquier problema en el examen tiene consecuencias masivas. El sistema no define solamente el resultado individual de un postulante: organiza el acceso a una de las universidades públicas más grandes y demandadas de América Latina.
La tecnología seguirá presente en la evaluación
Uno de los puntos que puede generar confusión es pensar que «volver a presencial» equivale a regresar automáticamente al examen tradicional en papel.
No es lo que anunció la UNAM.
La institución pretende conservar buena parte de las ventajas operativas de la evaluación digital, pero trasladándola a espacios controlados. El aspirante se presentará en una sede y utilizará un dispositivo preparado para el examen.
Este formato permite limitar algunos de los riesgos de una prueba realizada desde el domicilio. En una sede controlada resulta más sencillo verificar la identidad de la persona, impedir el acceso a teléfonos u otros equipos, controlar el entorno físico y reducir la posibilidad de recibir ayuda externa.
Al mismo tiempo, la universidad puede mantener herramientas digitales para distribuir versiones del examen, procesar respuestas y acelerar la calificación.
El desafío será logístico. Organizar evaluaciones presenciales para decenas de miles de personas requiere sedes, equipos, conectividad, personal de supervisión, protocolos de seguridad y mecanismos para quienes viven lejos de Ciudad de México.
Por eso la comisión recomendó mantener sedes presenciales en distintas regiones del territorio nacional y la Rectoría adelantó que también se contemplarán opciones para estudiantes que se encuentren en el extranjero.
Qué papel tuvo la inteligencia artificial en la polémica
El examen de admisión 2026 quedó además atravesado por una discusión que probablemente se repetirá en universidades de todo el mundo: cómo evaluar a distancia en una época en la que herramientas de inteligencia artificial, dispositivos móviles y asistencia remota pueden utilizarse en segundos.
Durante la revisión del proceso aparecieron reportes sobre uso de celulares, apoyo externo, suplantación de identidad y posibles herramientas digitales no autorizadas. También se investigaron puntajes atípicos y las limitaciones del sistema de supervisión.
La UNAM no redujo el problema a una sola tecnología. El informe final apunta a algo más estructural: un examen remoto necesita combinar identificación robusta, seguridad informática, control operativo, supervisión adecuada, diseño de reactivos y protocolos claros para resolver incidentes.
Eso explica por qué la respuesta institucional no consiste simplemente en «bloquear la inteligencia artificial». La universidad decidió revisar todo el modelo.
La discusión es especialmente relevante porque la IA generativa puede responder preguntas, interpretar imágenes, explicar problemas y producir textos en muy poco tiempo. Pero incluso sin inteligencia artificial, una evaluación realizada sin control físico puede quedar expuesta a asistencia de terceros, cámaras fuera del campo de visión, segundos dispositivos o materiales no autorizados.
El regreso temporal a la presencialidad funciona así como una barrera general contra múltiples formas de ayuda externa.
La UNAM cambiará también quién controla el proceso
El informe presentado este viernes incluye una segunda transformación que puede ser menos visible para los aspirantes, pero es importante para la organización interna.
La comisión recomendó que exista una sola instancia responsable de coordinar de punta a punta el proceso de admisión: diseño, construcción del examen, calificación, operación y entrega de resultados.
También propuso la creación de un comité técnico permanente integrado por especialistas que acompañe ese proceso y ayude a actualizar los modelos de evaluación con estándares internacionales.
El objetivo es evitar que las distintas etapas funcionen como compartimentos separados y que las áreas tecnológicas sean incorporadas cuando las decisiones principales ya fueron tomadas.
La Rectoría informó además que revisará la estructura y los procesos vinculados con la Dirección General de Administración Escolar y la Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos.
Esto significa que el episodio de 2026 puede producir cambios administrativos más duraderos que la propia decisión de volver al examen presencial.
Qué deben saber quienes quieran ingresar a la UNAM en 2027
Para los futuros aspirantes, la principal información disponible hoy es que deben prepararse para un proceso presencial.
Eso implica que la próxima convocatoria será especialmente importante para conocer:
- las fechas de registro;
- las sedes disponibles;
- el mecanismo para asignar cada sede;
- los requisitos de identificación;
- la modalidad exacta del dispositivo electrónico;
- las reglas sobre objetos permitidos y prohibidos;
- las fechas de aplicación;
- los procedimientos para quienes viven fuera de la zona metropolitana;
- las opciones previstas para aspirantes en el extranjero;
- los canales oficiales para resolver problemas técnicos o administrativos.
Hasta que se publique esa convocatoria, cualquier calendario específico para 2027 debe considerarse provisional.
La UNAM fue clara en que anunciará en los próximos días las medidas necesarias para implementar las recomendaciones de la comisión, pero todavía no difundió una convocatoria completa de admisión 2027 con todas las fechas y sedes.
Por eso, quienes planean ingresar el próximo año deberían utilizar únicamente los canales institucionales de la universidad y evitar calendarios, supuestos «mínimos garantizados de aciertos» o instrucciones difundidas por terceros sin respaldo oficial.
El número de aciertos seguirá dependiendo de la competencia y el cupo
Otro punto que suele generar búsquedas masivas cada año es la cantidad de respuestas correctas necesarias para entrar a una determinada carrera.
La UNAM ha explicado reiteradamente que no fija de antemano un número universal de aciertos para cada licenciatura. El resultado necesario depende de la demanda, el desempeño de los aspirantes y el cupo disponible en cada programa, plantel y modalidad.
Esto seguirá siendo relevante para 2027.
El cambio de modalidad del examen no significa que aparezca automáticamente un nuevo «puntaje mínimo oficial» permanente. Los aspirantes deben diferenciar entre referencias históricas de años anteriores y el resultado efectivo de cada concurso.
La experiencia de 2026 mostró precisamente el problema que puede producirse cuando aparecen resultados anómalos en un sistema altamente competitivo: pequeñas variaciones pueden alterar quién accede a un lugar.
Qué pasó con quienes ya habían sido seleccionados en 2026
Cuando surgieron las irregularidades, la UNAM enfrentó una situación especialmente delicada: había aspirantes que ya habían recibido un primer aviso favorable y que podían haber obtenido su resultado legítimamente.
La solución propuesta por la comisión fue convocar a un examen de control tanto a personas inicialmente seleccionadas como a otros aspirantes que hubieran alcanzado determinados umbrales vinculados con resultados históricos.
La medida generó molestias porque obligó a jóvenes que consideraban haber cumplido correctamente el proceso a volver a presentarse. El rector pidió disculpas públicamente por esa carga adicional, pero sostuvo que era necesaria para restablecer certeza y equidad.
El antecedente es importante de cara al futuro porque explica una de las prioridades del nuevo sistema: evitar que una falla tecnológica obligue nuevamente a revisar decenas de miles de resultados después de terminada la prueba.
El impacto del regreso a sedes presenciales
El retorno a sedes físicas reduce determinados riesgos, pero también recrea problemas que la modalidad remota pretendía resolver.
Para un aspirante de otro estado, viajar puede implicar transporte, alojamiento y costos adicionales. Para estudiantes en el extranjero, la distancia puede convertirse en una barrera todavía mayor.
La recomendación de distribuir sedes en distintas regiones intenta responder a ese problema.
La UNAM ya utilizó durante el examen de control de agosto sedes fuera de Ciudad de México, incluyendo aplicaciones en León, Oaxaca y Tijuana. Esa experiencia ofrece una referencia operativa para el esquema futuro, aunque las sedes definitivas del proceso 2027 deberán confirmarse cuando la universidad publique la convocatoria correspondiente.
El objetivo será encontrar un equilibrio entre seguridad y accesibilidad: concentrar todo en una única sede facilitaría el control, pero dificultaría el acceso; multiplicar sedes reduce desplazamientos, aunque aumenta la complejidad de garantizar condiciones idénticas.
El examen remoto no está descartado para siempre
La decisión anunciada este viernes tiene una condición explícita.
La universidad no afirma que nunca volverá a realizar un examen en línea. Lo que sostiene es que no utilizará nuevamente un formato remoto mientras no exista un modelo operativo robusto y seguro.
Esa diferencia importa porque deja abierta una futura etapa de experimentación tecnológica.
La UNAM podría desarrollar nuevas herramientas de verificación de identidad, sistemas de supervisión más confiables, bancos de reactivos más amplios, modelos adaptativos o mecanismos para detectar conductas anómalas. Pero cualquier regreso a la distancia tendría que superar el estándar de seguridad definido después de la experiencia de 2026.
La comisión recomendó además enriquecer el banco de preguntas y fortalecer los protocolos de validación y prueba de los reactivos. Esto apunta a reducir otro riesgo de los exámenes digitales: que la filtración o repetición de preguntas permita obtener ventajas indebidas.
Las investigaciones sobre el proceso 2026 continúan
La presentación del informe final de la comisión técnica no cierra todas las derivaciones del caso.
La Rectoría indicó que las investigaciones iniciadas para deslindar responsabilidades continuarán hasta su conclusión.
Eso significa que todavía pueden conocerse nuevas decisiones administrativas o institucionales vinculadas con la organización del examen online.
La universidad también asumió el compromiso de modificar sus procedimientos internos y reforzar la transparencia del sistema.
Para los aspirantes, sin embargo, el dato operativo más importante ya está definido: el proceso siguiente no repetirá, al menos en las condiciones actuales, el formato remoto utilizado en 2026.
La admisión 2027 empieza a tomar forma
El examen de admisión UNAM 2027 comienza así a configurarse bajo una lógica diferente. La universidad seguirá utilizando tecnología, pero trasladará la evaluación a espacios físicos controlados y buscará ampliar la red de sedes para sostener el acceso desde distintos puntos de México y desde el exterior.
La experiencia de 2026 dejó dos aprendizajes institucionales. El primero es que digitalizar una evaluación masiva no consiste únicamente en trasladar preguntas de una hoja a una pantalla. Requiere seguridad, gobernanza, supervisión y capacidad para garantizar que todos compitan bajo reglas comparables.
El segundo es que cualquier innovación en un proceso tan competitivo necesita mecanismos de contingencia antes de ser aplicada a gran escala.
La próxima convocatoria será la que transforme estas recomendaciones en reglas concretas. Allí se conocerán las fechas, sedes, requisitos técnicos y procedimientos definitivos para quienes busquen ingresar al bachillerato o a una licenciatura de la UNAM.
Hasta entonces, la señal institucional es clara: después de las fallas del concurso remoto de 2026, la Universidad Nacional Autónoma de México vuelve a colocar la supervisión presencial en el centro de su sistema de admisión.
